Miércoles 8 de Diciembre de 2021

25 de marzo de 2021

En un sentido intercambio José Luis Maulín Pratto, nieto recuperado número 120, contó su historia a La Voz de Camco

En el marco del Día de la Memoria, la Voz de Camco pudo dialogar con el nieto recuperado número 120. José Luis Maulín Pratto compartió su historia tan conmovedora y cercana, (ocurrida en Reconquista, al norte de la provincia) así como también reflexionó sobre la importancia de recordar la etapa más oscura de nuestro país.

“Yo nací el 26 de marzo del 1977. Mi familia casi por completa militaba en el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). En el año 1976 la policía secuestra a mi abuela, y a mi padre. Mi abuelo se encontraba de viaje y fue avisado que lo más conveniente era mantenerse exiliado, por lo que quedó sola mi madre con mis dos hermanos y embarazada de mí. De ahí en más comienza lo peor, porque ella no contaba con seguridad de ningún tipo y la policía podía entrar cuando quería y la atormentaban” contó su historia José.

“Cuando nací, mi madre estaba convaleciente, teniendo en cuenta que no tuvo un embarazo normal por las vejaciones que le cometieron. En la sala de parto había dos integrantes de la patota policial. A mí me sacan del sanatorio con nombre y papeles falsos, con complicidad de la obstetra (que posteriormente fue juzgada y sentenciada). De ahí en más mi madre trata de ubicarme ya que no había donde denunciar. Cuando mi abuela sale en libertad cerca del mundial 78, comienzan a rastrearme y cuando liberan a mi viejo en el 82 ya la búsqueda se hizo más intensa” continuó con su relato.

“En el año 90, intentan acercarse a mí y fueron rechazados por mis apropiadores, que me habían contado una historia falsa. Yo tuve dudas de mi identidad desde muy pequeño, a los 6 años yo preguntaba si era adoptado, porque me sentía distinto, y siempre me negaron esa situación. Mi apropiadora me cuenta que no es mi madre biológica, e iba cambiando la versión de acuerdo a la necesidad, me iban inculcando el temor, la bronca para que yo no quiera acercarme. Recién en el 90 yo me entero que el tipo que me estaba buscando era apellido Maulín. Pero nunca me dieron el nombre de mi madre”  agregó.

A la situación ya delicada, se le agrega el encuentro con su hermana en la adolescencia, quien lo buscaba con sólo 14 años:

“En el 90 yo cursaba mi primer año de la secundaria y yo sabía que me estaban buscando pero tenía terror que se me acerquen y me lleven. En un recreo de la escuela se me acerca una chica por atrás, me toca el hombro y me doy vuelta y me pide un momento. Me di cuenta que era mi hermana. Le dije que no y me fui. Pero esa imagen me quedó grabada para siempre. Llegué a mi casa, conté lo sucedido, y a mi hermana la terminan echando de la escuela por acoso. Mi hermana se mandó esa patriada, se enteró que tenía un hermano y me fue a buscar, nadie de mi familia biológica lo sabía. Todo por cuenta de ella, a sus 14 años”

A raíz de estos eventos, los apropiadores de José mudan su familia a Buenos Aires.

“Pasaron los años, un día salgo de trabajar, ya tenía 30 años, ya estaba casado y con dos hijos, y en mi casa había un revuelo terrible. Había una mujer que estaba buscando a su hijo. Yo, conversando con mi familia, decidí enfrentar la situación. Tenía la necesidad. En el 2009 se dio la primer cita con mis padres y pude escuchar la otra historia. Me llevó años armar todo el rompecabezas, costó mucho” confesó José.

En cuanto al juicio, observó que “demoraron años el inicio, ya que el acusado por el lado militar ya había fallecido y es muy difícil sentar en el banquillo a civiles”. El mismo se dio en el año 2016, y resultaron condenadas con sentencia firme tanto su apropiadora como la obstetra cómplice del hospital.

Pero pese a esto, increíblemente a José aún no le devuelven su identidad y su nombre verdadero.

De todos los daños ocasionados el único reversible es que me devuelvan mi nombre y apellido, y todavía no lo hacen. Se nota que mucho no les importa. Ya han pasado 14 años, tengo 44 años casi y el delito se sigue cometiendo, porque sigo con una partida falsificada. Pero la lucha no se termina” expresó.

La charla finalizó con una reflexión muy importante por parte de José

“Es de gran valor ejercitar la memoria para no olvidar a aquellos quienes fueron responsables. No sólo dentro de la casta miliar, sino también civil, porque esos siguen dando vueltas. Mi mensaje a los jóvenes es que reflexionen, hagan memoria, no se olviden. Si no, estamos condenados a que la historia se repita. Quizás no con militares en la calle, pero si con medios que te tirotean y te quitan la chance de pensar y pisotean tu derecho a la identidad, a expresarte, a pensar, a educarte, a crecer y nos vapulean como sociedad. Memoria constante”

 

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