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1 de abril de 2020

Coronavirus y Política Internacional por Alberto Cortez.

Análisis de la situación de coronavirus en el país , y su relación con la economía y política internacional.


El Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres destacó la necesidad de que se produzca una tregua de alcance mundial para todos los conflictos que asolan al planeta y que afectan desproporcionadamente a los más desfavorecidos. Recordó que el virus ataca a todo el mundo por igual y no discrimina entre clases sociales, procedencia o creencias y que además se ensaña en las personas más indefensas.

 

“Necesitamos poner fin al mal de la guerra y luchar contra la enfermedad que está devastando nuestro mundo. Y esto empieza poniendo fin a los enfrentamientos en todas partes. Ahora. Eso es lo que la familia que somos la humanidad necesita, ahora más que nunca". Dijo, refiriéndose principalmente a las guerras abiertas, pero también a otros conflictos, que en muchos casos son en realidad guerras encubiertas.

 

Por su parte El Parlamento Latinoamericano, compuesto por diputados y senadores de 23 países de la región, pidió el jueves levantar "de manera inmediata" los embargos y sanciones contra Cuba y Venezuela para que puedan enfrentar la pandemia mundial del COVID-19.

 

 

"La solidaridad internacional y el derecho humanitario demandan la suspensión inmediata de cualquier tipo de limitación impuesta a países y comunidades y la transformación de esas limitaciones en acciones de apoyo mutuo", dijo el Parlatino, con sede en Panamá, en una declaración.

 

"Las circunstancias demandan la suspensión indefinida del cobro de la deuda externa de los países de Latinoamérica y el Caribe" por parte o con el apoyo de Organismos Internacionales y de los acreedores privados, agregó.

 

En la vereda opuesta a estas posiciones, el fiscal general de los EEUU –designado por el presidente Trump – ha ofrecido una recompensa por la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, otros funcionarios de ese país e, insólitamente, también de un exmilitar venezolano residente en Colombia, Cliver Alcalá Cordones que, la misma semana, después de haber sido denunciado por el gobierno chavista, reconoció estar al frente de una operación terrorista contra Venezuela. Mediante la misma tres grupos armados se introducirían desde Colombia– y parte ya lo han hecho – para intentar asesinar a Maduro y cometer otros atentados. Un arsenal destinado a uno de los grupos fue decomisado por la policía de tránsito colombiana y publicado por la prensa. Un error de coordinación, evidentemente, ya que el gobierno de Iván Duque – apodado en Colombia “subpresidente”, porque todo el mundo considera que el verdadero poder es el ex presidente Álvaro Uribe Vélez- mira para otro lado, cuando no colabora abiertamente con los grupos que desde Colombia intentan desestabilizar a Venezuela. Clíver Alcalá dijo en la radio que el contrato para comprar esas armas había sido firmado por Guaidó y que él tenía copia y que intervenían asesores norteamericanos. Preguntado sobre si el gobierno colombiano estaba al tanto dijo que se reservaba ese dato. Luego se entregó a las autoridades colombianas y por su intermedio a las norteamericanas.

 

El fiscal de los EEUU fue consultado en rueda de prensa, sobre si este era un buen momento para anunciar las nuevas medidas judiciales contra Maduro y su entorno, cuando EEUU y el mundo enfrentan la pandemia por el coronavirus.

 

La Unión Europea, que se venía dejando arrastrar tras la política norteamericana en el tema Venezuela; se desmarcó esta vez, y planteó la necesidad de un acuerdo interno entre todos los sectores. El mismo planteo que Maduro viene haciendo desde hace años; que ha logrando con parte de la oposición en los últimos meses y al cual se opone el sector más violento, apoyada por los EEUU y encabezada por Guaidó, a quien Maduro convocó nuevamente al diálogo ante la pandemia, sin resultados hasta el momento.

 

El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, apoyó además el pedido de Venezuela al FMI de un crédito de cinco millones de dólares para enfrentar la enfermedad. El FMI, hegemonizado por los EEUU lo rechazó.

 

Venezuela es de los países que más tempranamente adoptó la cuarentena y otras precauciones y eso se refleja en uno de los más bajos números de contagiados y fallecidos en proporción a su población, más allá de algún discutible aval verbal del presidente a los remedios naturistas para reforzar el sistema inmunológico, que no opacan el cuadro general de la política sanitaria adoptada.

 

Donald Trump sigue priorizando su objetivo de ganar las elecciones presidenciales de este año por sobre cualquier otra cuestión. Los logros en materia de actividad económica que Trump alcanzó en lo interno -su principal capital electoral-, se verían aún más seriamente afectados – como está ocurriendo en todo el planeta- si el gobierno tomara las medidas preventivas indispensables para atenuar los efectos de la pandemia. El resultado es que los EEUU ya ha superado a China como país con mayor cantidad de contagiados en el mundo; a pesar de haber tenido tiempo de sobra para preparase, a diferencia del país asiático, y de tener menos de un cuarto de su población. El país del norte se destaca además por las contradicciones y falta de coordinación entre los gobiernos federal y muchos estaduales. Sólo es superado en esto por Brasil.

 

La otra razón de esta aparentemente obtusa posición, es limitar la caída de las ganancias de los grandes capitales, aún al costo de miles de vidas: “EEUU pronto estará abierto para los negocios” dijo Trump al respecto, eximiendo de mayores explicaciones.

 

La obstinación en el hostigamiento a Venezuela responde también principalmente a su necesidad electoral. En EEUU, donde la elección es indirecta, lo que por ejemplo le permitió a Trump ganar la del 2016 con casi tres millones de votos menos que su oponente; es particularmente importante ganar el estado de Florida, con muchos electores inmigrantes antichavistas y anticastristas.

 

Mientras tanto Cuba, China y Rusia son los tres países que más activamente están colaborando con otros en el combate a la pandemia, incluso pese a las trabas que bajo la forma de sanciones ilegales, los EEUU imponen a dos de ellos. En el caso cubano, desde hace décadas el país ha tomado actitudes similares ante muchísimas situaciones catastróficas en diferentes partes del mundo. Una de las regiones ayudadas ahora es Lombardía, gobernada por la ultraderecha.

 

En esta lucha, los que están del lado de la Humanidad, no reparan en diferencias ideológicas; sólo lo hacen los que se mueven por sus intereses mezquinos.

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