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UNA MAñANA PERDIDA

27 de julio de 2020

HARTAS

Editorial de Sofia Gioja para Una mañana perdida, Radio CAMCo, FM 89.3


Cuando me senté a escribir esto. No tenía ganas de hacerlo. No sabía que decir, no sabía que más que decir, que sea al menos, novedoso. O que no se haya dicho antes. Quería procesar mi dolor, mientras internamente quemaba cosas, pintaba paredes, y gritaba furiosa y llorando, BASTA DE MATARNOS. ¡BASTA!

Julieta Abigail Del Pino salió el viernes por la noche, del kiosco donde trabajaba, frente a la plaza principal, de la localidad de Bera bevú, dicen las noticias. Beravebú está ubicada a 150 kilómetros, al sur de Rosario. Volviendo a su casa, Julieta, se comunicó con su mamá para avisarle que iba en camino y para pedirle que le calentara la cena. Julieta nunca llegó.

Ya sabemos que pasó, cuando, quien la mato, y sabemos por qué. Lo replicaron una y otra vez por todos los medios de la región: “El sábado se hizo un operativo y encontraron su cuerpo en la vivienda de Cristian Romero, de 28 años, su ex pareja. La había enterrado en el patio. El acusado por el femicidio está detenido”.

¿Listo? ¿Eso es todo? ¿El tipo admitió que la mato y ya está? ¿Suma otro número para la estadística, para el archivo?… Compitiendo codo a codo con las víctimas de la pandemia?

Nos quieren obligar a naturalizarlo, a normalizarlo, pero no es normal, no es normal, no es normal, ¡no- es- normal…repetilo!  Repetilo hasta que deje de serlo, repetilo hasta que entre. Repetilo porque estamos hartas de decirte que ayer fue Julieta, poco antes Delia Sanchez, el mes pasado y los anteriores: Jesica Minaglia, Camila Tarocco, Maria Yusco, Olga Verón, Estela Florentin, Jordana Rivero, Rosa Acosta Brizuela, Alejandra Cabral, Maria Morlio, Florencia Coria, Valentina Gallina, Sabrina Ovalle, mañana puedo ser yo, vos, tu hermana o tu hija.

“¡Ay nena, no digas eso!” Diría mi madre. ¡Y si lo digo! Sabes las veces que tuve miedo en la calle, volviendo de cursar, sola, de noche?

¿Sabes las veces que volví en taxi, rezando para que el chofer sea buen tipo?

¿Las veces, que me pegue contra la pared, buscando desesperada un timbre, cuando veía algún auto pasando más despacio de lo habitual?

En esas ocasiones me hubiese gustado haber tenido un pantalón más largo, más flojo, o una remera que me tape un poco más el culo, haber vuelto de día, haber tomado una cerveza menos, incluso haber nacido hombre. Pero bueno, ya ven, me tocó estar del lado del miedo.

Pero esto no se trata solo de mí, se trata de todas, se trata de nuestra condición de ser mujeres. Se trata de salir y volver sanas y salvas.  

Yo sé que más de una piensa que exagero y yo también lo pensé, más de una vez. Incluso una sale a la calle y todo parece normal, los pajaritos cantan y la gente camina sonriente. Pero tal vez no acá, capaz que, en las Colonias, en Rosario o Reconquista, mientras yo leo esto, otra mujer es víctima de feminicidio. Y no, discúlpame, si no le pongo onda, no es pesimismo es miedo.  Miedo porque veo que estamos solas. Las condolencias, el acompañamiento estatal, el repudio y el apoyo mueren en las redes. Y a nosotras nos matan por todos lados.

PAREN DE MATARNOS. POR FAVOR. ¡PAREN!

 

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